Las veces que República Dominicana ha defendido su política migratoria
La isla de Santo Domingo se desarrolló como el espacio de dos repúblicas que crecieron en contextos históricos, políticos y económicos distintos. Sin embargo, una constante sostenida por más de un siglo ha sido el intercambio migratorio entre ambas naciones.
Con el deterioro progresivo de la sociedad haitiana, acentuado por grandes terremotos y por el magnicidio del presidente Jovenel Moïse, en poco menos de dos décadas la vida en ese país se transformó en una lucha por la supervivencia, lo que profundizó la migración irregular hacia la parte oriental del territorio.
En distintos momentos, la República Dominicana ha tenido que fijar posturas claras para controlar el impacto de esa migración, decisiones que han generado graves cuestionamientos de la comunidad internacional, que suele justificar sus críticas en los crecientes niveles de vulnerabilidad en Haití.
Deportaciones a inicios de siglo
En 2005, la Organización de las Naciones Unidas, a través de su Agencia para los Refugiados (Acnur), criticó el aumento de las deportaciones en República Dominicana, en un contexto marcado por la inestabilidad tras el golpe de Estado contra Jean-Bertrand Aristide.
En ese momento, el descontento social por el deterioro económico y la corrupción se intensificaba en Haití, mientras el Estado dominicano endurecía su política migratoria para mitigar el aumento de los flujos migratorios.
El 18 de ese mes, el entonces presidente Leonel Fernández respondió a las críticas señalando que la República Dominicana tiene derecho a deportar a extranjeros en condición ilegal, como lo haría cualquier Estado, y que esa práctica formaba parte de su política migratoria.
"El tema de la migración es siempre la expresión de la soberanía de un país y eso ha definido la República Dominicana", dijo, según reportes de la prensa de la época.
El 18 de ese mes, el entonces presidente Leonel Fernández respondió a las críticas señalando que la República Dominicana tiene derecho a deportar a extranjeros en condición ilegal, como lo haría cualquier Estado, y que esa práctica formaba parte de su política migratoria.
"El tema de la migración es siempre la expresión de la soberanía de un país y eso ha definido la República Dominicana", dijo, según reportes de la prensa de la época
Organismos como la ONU, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Amnistía Internacional y el propio Gobierno haitiano cuestionaron duramente el giro de la política migratoria dominicana bajo la administración del entonces presidente Danilo Medina.

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